Visuales, conectores y paisaje robado: Los jardines privados de Barragán.

Por: Desiree Martínez.

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Luis Barragán, arquitecto paisajista y arquitecto mexicano, es sin duda, el padre de la arquitectura de paisaje contemporánea en México. Antes de sus intervenciones, los jardines mexicanos se diseñaban de acuerdo a los criterios heredados de la época colonial, con una fuerte influencia hispano – morisca. Un punto y aparte en la historia del jardín mexicano es el jardín y la casa Ortega, construidos en la década de los 40. Aunque Barragán mismo comenta que el diseño de este jardín se inspiró en los jardines de Granada, la propuesta del jardín Ortega constituye un nuevo paradigma en el manejo del espacio exterior. En lo que fue una mina de arena volcánica (tepetate), Barragán visualizó una secuencia de espacios verdes y confinados que integran una casa habitación como elemento de acceso. La casa es parte del jardín y éste la envuelve y la penetra. Elementos como la escalera a la azotea, que convierte a la casa en mirador o la loggia enterrada, que pone al observador más abajo del nivel del jardín, abriendo una posibilidad antes no explorada de percibir el verde, son elementos nuevos en el manejo del espacio exterior. Por otro lado, la subordinación del elemento arquitectónico al jardín, también puede considerarse una nueva propuesta. El ajuste de los espacios y su secuencia a las características del terreno parte de una interpretación certera del genio del lugar (genius loci), generando espacios de diversa extensión y grado de privacidad. El jardín Ortega constituye un recorrido que contempla el tiempo y el espacio como dos componentes del diseño. La casa Ortega es una de las primeras obras de Barragán en la Ciudad de México y marca el inicio de la etapa más innovadora y reconocida del arquitecto, es aquí donde Luis Barragán inventa sus escaleras adosadas a los muros, las mismas que usa como conectores entre los espacios que conforman el jardín.

Otro motivo característico de los jardines de Luis Barragán o, mejor dicho, de su vinculación del interior con el exterior son los ventanales de piso a techo, que convierten al jardín en la decoración de los espacios interiores o a los espacios interiores en terrazas de los jardines. Un magnífico ejemplo de este manejo de los ventanales es su casa estudio en la colonia San Miguel Chapultepec, México, D. F., desde la estancia, el jardín juega un rol protagonista. Por otro lado, en las habitaciones superiores las ventanas al jardín enmarcan detalles de especial belleza del jardín: un árbol contra el cielo azul, la floración de la buganvilia (Bougainvillea glabra) el colorín (Erytrhina coralloides) o la jacaranda (Jacaranda mimosifolia), la textura del pirul (Schinus molle).

Tanto el jardín de la casa Ortega como el jardín de la casa estudio Barragán son espacios enclaustrados, diseñados con la intención de aislarse del entorno y generar un microcosmos de introspección. El recorrido del jardín forma parte del diseño en ambos casos. El jardín de la casa Ortega, conformado de jardines en secuencia, se recorre cruzando los espacios interconectados a través de las escaleras adosadas a los muros, elemento que Luis Barragán repetiría en obras posteriores. Al contrario, el jardín de la casa Barragán, que es en realidad pequeño, se agranda por el macizo vegetal central, el mismo que hay que recorrer perimetralmente a lo largo de una vereda. Los jardines adquieren, a través del recorrido, la dimensión del tiempo además del espacio.

Al contrario de los jardines de carácter conventual, el diseño original de los jardines particulares en “El Pedregal de San Ángel”, fraccionamiento desarrollado desde mediados de la década de los ’40, sobre el paisaje de lava volcánica originado por la erupción del volcán Xitle, integraba en el diseño al paisaje natural. Por ejemplo, en las fotografías históricas del jardín de la casa Prieto, no se perciben cercas, ni ningún tipo de confinamiento, el paisaje pedregoso con la lava negra y la vegetación característica de la zona, dominada por el palo loco (Senecio praecox) forman parte visual del jardín. Los ventanales, que nuevamente vinculaban el interior y el exterior, dominaban desde los espacios de la casa hasta los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, remate natural del valle de México. Tristemente, el desmesurado y falto de planeamiento desarrollo de la mancha urbana de la Ciudad de México ha ocasionado la pérdida total de aquellas relaciones visuales tan bien logradas, por lo que actualmente el jardín de la casa Prieto ha adquirido el mismo carácter que los jardines enclaustrados de las casas en la colonia San Miguel Chapultepec.

Los espacios exteriores de la Casa Prieto tienen también una secuencia y un carácter diverso. El sobrio patio pétreo del acceso, con función de cochera, casi sobredimensionado, genera una fuerte primera impresión sobre el visitante: Su amplitud y simplicidad acentúan el espacio por sí mismo.

El jardín que se extiende frente al comedor, ahora rodeado de una barda, tenía una larga visual espléndida del paisaje del Pedregal, que remataba con los volcanes. El manejo de varios planos en secuencia, vistos desde el ventanal del comedor, aumentaba la tensión del espacio: Al centro del jardín, un árbol colorín (Erithryna coralloides) se convierte en el protagonista principal de la composición. La fusión entre el interior y el exterior se acentúa mediante el emplazamiento de una terraza entre el comedor y lo que es propiamente el jardín. Un elemento muy divertido es la conexión entre este primer jardín frente al comedor y el jardín principal, frente a la estancia. Se trata de una estrecha escalera metida en un túnel de vegetación que canaliza hacia el segundo espacio verde. Recorrer este elemento conector y salir “a la luz” en el jardín principal tienen un carácter lúdico que recuerda los jardines renacentistas.

El jardín principal es, sin duda, el más completo. La alberca como elemento introducido convive con una gran roca volcánica, que forma parte del paisaje natural y se inserta en ella. Como en tantos jardines de Luis Barragán, un árbol completa la composición arquitectónica y le da dinamismo por el movimiento del follaje en el viento y de la sombra en pisos y muros. Al fondo del jardín, otro macizo de lava con vegetación nativa del Pedregal generaba un remate y a la vez la transición hacia el paisaje natural. La composición es el motivo que decora la vista desde el ventanal de la estancia. Actualmente este jardín se encuentra muy modificado, aunque los actuales propietarios de la casa tienen franco interés en restaurarlo. Tristemente el vínculo con el paisaje natural y el manejo magistral del concepto de “paisaje robado” es irrecuperable.

Luis Barragán supo interpretar el genius loci de cada sitio plasmándolo en su propuesta de proyecto. Dependiendo del entorno circundante, decidió aislarse y crear pequeños oasis o fundirse con el paisaje y borrar las fronteras físicas y visuales. En cada caso imprimió su firma personal, a través del manejo de los elementos que lo hicieron célebre.

*Publicado en Paisea Revista de Paisajismo. Octubre 2007, España.

Fotografía tomada de http://www.culturacolectiva.com.

One response to “Visuales, conectores y paisaje robado: Los jardines privados de Barragán.

  1. Visuales, conectores y paisaje robado: Los jardines privados de Barragán. | Fundación Paisajes Culturales , es adictivo, desde que os recibo no puedo parar de mirar todas vuestras sugerencias y me alegra cuando recibo uno más, sois lo mejor en español, me encata vuestra presentación y el curre que hay detrás. Un beso y abrazo,GRACIAS POR VUESTRO TRABAJO, nos alegrais la vida.

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