La Abra de San Nicolás ¿El aire acondicionado más grande del mundo?

Por Otto Wagner.

El 8 de octubre de 1565 arribó a Acapulco la nave San Pedro al mando del capitán Felipe de Salcedo, nieto de Miguel López de Legazpi, quien encabezara la expedición que salió del puerto de La Navidad, Jalisco, en noviembre de 1564, con rumbo a Occidente. La nao San Pedro fue piloteada por Fray Andrés de Urdaneta y es el segundo barco (el primero fue el patache San Lucas, que llegó a La Navidad el 9 de agosto) en lograr el tornaviaje – el viaje de vuelta de los mares de Occidente (o del lejano Oriente como se le conocía en Europa) – y la bahía de Acapulco se estrenó así como el puerto del cual habrían de partir los galeones rumbo a Manila, que enlazaron a la Nueva España con Asia durante 250 años.

La bahía de Acapulco ofrecía condiciones inmejorables para el fondeo y resguardo de los barcos, pero sus condiciones climáticas eran insufribles, por lo cual los comerciantes y todos sus ayudantes, sólo llegaban durante la feria comercial más famosa del mundo (Humboldt). Pasada la Feria de Acapulco, sólo unos cuantos resistían en la bahía. Tendrían que pasar casi 135 años, antes de que mejorara, por lo pronto, el aire.

Alexander von Humboldt, quien desembarcó en Acapulco en marzo de 1803, escribió*:

En Acapulco las calenturas biliosas y el cholera morbus son bastante frecuentes, y los mexicanos que bajan de lo alto de la meseta para hacer acopios cuando llega el galeón [de Manila], suelen perecer víctimas de aquellas enfermedades. Ya hemos descrito más arriba la posición de aquella ciudad, cuyos infelices habitantes, atormentados por terremotos y huracanes, respiran un aire ardiente, lleno de insectos y viciado con emanaciones pútridas; una gran parte del año no ven el sol sino cubierto de una nube de vapores de color de aceituna que no causan el menor efecto en el higrómetro colocado en las regiones bajas de la atmósfera… En [Acapulco], a la manera de la Guaira [Venezuela] y Santa Cruz de Tenerife, las casas están respaldadas a un muro rocoso que calienta el aire con la reverberación. La concha del puerto está de tal manera rodeada de montañas, que para dar algún acceso al viento del mar, durante los ardores del verano, el coronel don José Barreiro [Quijano], castellano o gobernador del castillo de Acapulco [Fuerte de San Diego], hizo abrir al N.O. un corte de montaña; obra atrevida, que en el país llaman la abra de San Nicolás, y que ciertamente no ha sido inútil. Durante mi residencia en Acapulco, como pasaba varias noches al sereno para hacer observaciones astronómicas, dos o tres horas antes de salir el sol, cuando la temperatura era muy distante de la del Continente, sentí constantemente un airecillo que venía del Abra de San Nicolás. Esta corriente de aire es tanto más saludable cuanto que la atmósfera de Acapulco está apestada por los miasmas que se levantan de una charca llamada la Ciénaga del Castillo, sita al este de la ciudad; las aguas hediondas de este charco desaparecen todos los años, por cuyo motivo perecen innumerables pececillos terácicos de piel mucilaginosa, que los indios llaman popoyote o axolotl, aunque el verdadero ajolotl de los lagos mexicanos, es esencialmente diverso de aquél, y según Cuvier no es otra cosa más que la larva de una gran salamandra. Estos peces, que se pudren a montones, esparcen emanaciones en el aire vecino, que con razón se consideran como la causa principal de las calenturas bilioso-pútridas que reinan en aquella costa.

Image

Fig. 1 Panorámica de la bahía de Acapulco. Al fondo se observa la hendidura en la montaña correspondiente a la Abra de San Nicolás hecha hace más de 200 años.

Ubicación de la Abra de San Nicolás

Si Ud., estimado lector, ha estado en Acapulco y ha visitado a los famosos clavadistas de la Quebrada, ya ha estado en la Abra de San Nicolás. Si se ubica en la plaza que está enfrente del hotel El Mirador, podrá constatar que está en la parte más baja de una hendidura, que podría parecer natural, pero no lo es. Lamentablemente no existe una placa conmemorativa que de fe de que esta apertura es artificial. El tajo original, mencionado por Humboldt, fue ampliado en 1866 bajo las órdenes del coronel José M. Lopetegui, comandante militar de Acapulco. Este tajo permite, desde entonces, el paso del aire del mar desde la Quebrada hasta el viejo Acapulco, a la catedral y más allá, al fuerte de San Diego.

¿Será el aire acondicionado más grande del mundo?

Image

Fig. 2 En este plano de 1810 vemos, arriba de la Ensenada de la Langosta, hoy conocida como Playa Angosta, la Abra de San Nicolás. El poblado de Acapulco está marcado por unos cuadros que simbolizan las construcciones. A la derecha se encuentra el Castillo (hoy Fuerte) de San Diego cuya construcción finalizó en 1617.

*Alexander von Humboldt, Ensayo Político sobre el Reino de la Nueva España, Editorial Porrúa, pág 516

2 responses to “La Abra de San Nicolás ¿El aire acondicionado más grande del mundo?

  1. El sugerir que el “Abra de San Nicolás” incluyó la “construcción” del acantilado de la quebrada (donde se tiran los clavados) me parece ocioso y encaminado a crear confusión. Hay documentos que prueban en dónde se hizo tal obra y que tal acantilado ya existía por obra misma de la naturaleza.

    • Hola Cecilia,
      esta es la información que encontré y pude corroborar. Si la ubicación es otra, le agradecería el dato.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s